viernes, 8 de octubre de 2010

3D

Las nuevas tecnologías son creadas para ayudarnos en nuestra vida diaria, ofrecernos nuevas formas de ocio, comunicación, ahorrarnos esfuerzo, tiempo y dinero, además de otras tantas utilidades como son el ahorro de energía, disminución de contaminación, ayudas técnicas para la autonomía personal y un largo etcétera.
Pero para lo que también sirven es para todo lo contrario, como decía un afamado politólogo, los avances siempre tienen un beneficio adquirido y un coste de pérdida, es decir, conforme vamos adecuándonos a los nuevos avances y los vamos fagocitando en nuestra cotidianeidad lo hacemos casi sin darnos cuenta, sabemos que tiene un beneficio y que nuestra situación cambia a mejor en relación a como nos encontrábamos anteriormente, y cuando por alguna razón lo perdemos (avería en el coche, se nos rompe el móvil, no hay conexión a internet) no nos encontramos como antes de adquirirlo, nos encontramos peor, puesto que tenemos una especie de "mono" tecnológico.
Pues en este caso a mí me pasa lo contrario, cuando tuve que lidiar en la infancia con un estrabismo, que no me traía en sí mayores discapacidades físicas, sino sociales, me doy cuenta de que salvado todo ello hasta ahora tengo que pelear con otro caballo de troya: el 3D.
Si, cuando vas al oculista por primera vez y te dice "intenta coger la mosca", como si eso fuera la mayor proeza del mundo, tu la coges y punto. Ahí te das cuenta de que te falta algo que la mayoría de personas tienen y es la visión binocular, algo estrictamente necesario para ver en 3D.
Esto lo digo porque hasta el momento en mi vida cotidiana el 3D me servía lo mismo que a Bob Marley un peine, cuando había que ver algo en 3D, pues para mí el rojo y el verde son como los medicamentos y el alcohol, que no se pueden mezclar.
Pero ahora con la moda (eso espero) de hacer el cine en 3D, además de pagar el doble por una película, te jodes, que no vas a poder ver la fantástica tridimensionalidad de los personajes de Avatar, entre otros. Por eso, como con otras tantas cosas esperemos que no monopolice el 3D, que los que vemos en 2D podamos seguir haciéndolo pagando la mitad en el cine, y lo dicho ¡DISEÑO PARA TODOS!

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